Por
Patricia Robinson
El
triunfo electoral se logró gracias a su intenso trabajo político
En
las intervenciones de algunos candidatos que se presentaban como buenas
opciones para estas elecciones no faltaban las frases “ha llegado la hora de
recuperar la política” o “es necesario profesionalizar la política”. No
obstante, esos discursos no eran muy coherentes con sus propias acciones, pues
no dudaron en señalar a Keiko Fujimori como una persona que “nunca ha trabajado
en nada”.
¿Que
Keiko no ha trabajado? El sostenido respaldo ciudadano que Keiko Fujimori y su
partido han obtenido a lo largo de todo el proceso electoral no es otra cosa
que el fruto de su trabajo político en los últimos años. Todos concordamos en
que los partidos políticos necesitan ser fortalecidos e institucionalizados,
pero cuando Keiko decidió hacer eso se le criticó por “no tener un trabajo
conocido” o por “recibir un sueldo del partido”. Mientras otros candidatos
decidieron, legítimamente, dedicarse a sus actividades privadas, Keiko se
atrevió a profesionalizar su actividad política: trabajar, formar su partido y
hacer política. Su atrevimiento le costó más de un calificativo peyorativo.
Hemos
visto, en esta campaña, que la mayoría de candidaturas estuvo más a merced de
factores ajenos que de sus propias estrategias. Fue la desaparición de otras
candidaturas lo que influyó más en su ubicación en el tablero electoral. Sin
embargo esa situación no alteró en ninguna etapa del proceso las preferencias
ciudadanas por Keiko Fujimori. Su partido consiguió un respaldo que no lograron
los partidos más antiguos del Perú ni las alianzas de partidos. No se le puede,
pues, mezquinar el trabajo político desplegado.
Pero
más allá del resultado electoral, lo que es de destacar es su aporte al
fortalecimiento de las organizaciones políticas, que son instituciones y
vehículos fundamentales de la democracia, sin las cuales no se puede llegar al
poder. En ese sentido Keiko tiene el mérito de haber contribuido al proceso de
institucionalización de los partidos y de profesionalización de la política.
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Keiko Fujimori |
La
desconexión evidenciada de ciertos partidos con la población (a juzgar por los
resultados obtenidos) es un incentivo para diseñar mecanismos que atraigan a
aquellos jóvenes que desean participar en política. Los jóvenes deberían tener
la posibilidad de encontrar en las organizaciones políticas los canales para
expresar sus demandas, preocupaciones y anhelos; también para formarse y
comenzar a hacer actividad política. Y esto último no se limita a salir a las
calles a protestar, sino que implica tener una visión del país, reconocer los
valores nacionales, respetar a los otros, querer trabajar por el país y para
los compatriotas. Hacer política no es buscar un cargo; es querer contribuir
con todos con lo que se sabe. Los jóvenes, así como están dispuestos a salir
inmediatamente a decir “no” a alguna acción política que consideran perjudicial
para ellos o para el sistema democrático, también tienen que conocer las reglas
de juego y aprender a respetarlas.
Sí
podemos recuperar la política y sus valores. Para ello debemos descartar el
insulto, la falta de respeto, la violencia verbal y el ataque; estos son
elementos que quiebran los puentes y tornan más complicada la posibilidad de
llegar a acuerdos políticos, que un país siempre necesita para seguir
creciendo.