Por Juan Puchades
Desde hace una década, Brian Wilson (California, 1942) trata de recomponer los pedazos rotos de su mente, la más brillante de los primeros años sesenta, la que le llevó a liderar (componiendo, dirigiendo, produciendo) a unos Beach Boys que eran mero instrumento vocal (y quienes salían de gira, con Brian retirado de los directos) de su creador.
Un muchacho débil e introvertido que solo pensaba en términos musicales y que arrastraba una penosa infancia con un padre violento (a los tres años lo dejó sordo de por vida del oído derecho al golpearle con un plato) y megalomaniaco que sabía cómo pulsar las teclas para torturarlo psicológicamente (logró que le cediera los derechos de sus canciones).