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martes, 1 de noviembre de 2016

El socialismo y las reformas

Por Axel Kaiser


El socialismo es ante todo una doctrina sobre la explotación. Su postulado central es que existen explotadores y oprimidos que se encuentran en irremediable conflicto. El socialista cree tener el deber de redimir a los explotados de la opresión de que son víctimas, poniendo fin o disminuyendo considerablemente la posición de poder del supuesto explotador. En última instancia, el socialismo aspira a un objetivo aparentemente noble que es la libertad "real" de los oprimidos y la construcción de un orden de mayor paz y armonía.

Si bien, en abstracto, el objetivo declarado puede ser loable, el espíritu que anima todo proyecto genuinamente socialista necesariamente debe ser el odio. Esta es una consecuencia casi inevitable de la visión de la sociedad como un conflicto entre clases enemigas donde una abusa sistemáticamente de la otra. Pues evidentemente si se cree que una clase es moralmente miserable y abusadora, no se puede tener más que rabia en su contra.

viernes, 29 de enero de 2016

El virus populista


Por Axel Kaiser


¿Qué tiene en común el populismo con un virus? En primer lugar, que es altamente destructivo. Una vez que logra penetrar las defensas del cuerpo, ya el daño es inevitable, y solo cabe esperar y fortalecer el sistema inmunológico para recuperarse y recomponer todo lo que ha destruido.

En segundo lugar, como un virus, el populismo es contagioso. Tome la idea de la nueva Constitución, por ejemplo. Como bien sabemos, los países serios no hacen nuevas constituciones, salvo en casos de grandes catástrofes, como fueron los casos de Alemania y Japón luego de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, los países más bien bananeros ven en las constituciones una pócima para solucionar todos los males inimaginables, una especie de acto refundacional que construirá "una casa común" donde todos convivirán en perfecta armonía y abundancia, como si el problema fuera la casa, y no quienes la habitan.