Por Héctor Ñaupari
Los causantes de la crisis del siglo XXI nunca leyeron a Bastiat, aquél que dijo: "¿No es la simplicidad la piedra de toque de la verdad?". La ley no puede proteger la vida, la libertad y la propiedad si el Estado promueve políticas socialistas e intervencionistas, por definición opuestas a estas categorías. Cuando eso sucede, sostiene Bastiat, la ley se corrompe y se vuelve contra aquello que debía defender.
Al permitir el préstamo para todos, no se advirtió, como lo hizo Bastiat en su contexto, que las decisiones económicas no deben ser implementadas únicamente por sus consecuencias inmediatas, sino por su impacto en el largo plazo, del mismo modo que sólo se puede observar un lienzo de gran formato a determinada distancia.
Que la cura –mayor intervención– es peor que la enfermedad también fue demostrada por Bastiat. El control del Estado para enfrentar la crisis que él mismo creara ha resultado hasta el momento ineficiente, económicamente dañino y moralmente equivocado. Esa intervención, además, sólo ha beneficiado a los financistas y banqueros irresponsables, los fabricantes de velas de nuestro tiempo, que han rogado favores del Estado para beneficiarse ellos y perjudicar a todos los demás.
Al permitir el préstamo para todos, no se advirtió, como lo hizo Bastiat en su contexto, que las decisiones económicas no deben ser implementadas únicamente por sus consecuencias inmediatas, sino por su impacto en el largo plazo, del mismo modo que sólo se puede observar un lienzo de gran formato a determinada distancia.
Que la cura –mayor intervención– es peor que la enfermedad también fue demostrada por Bastiat. El control del Estado para enfrentar la crisis que él mismo creara ha resultado hasta el momento ineficiente, económicamente dañino y moralmente equivocado. Esa intervención, además, sólo ha beneficiado a los financistas y banqueros irresponsables, los fabricantes de velas de nuestro tiempo, que han rogado favores del Estado para beneficiarse ellos y perjudicar a todos los demás.