lunes, 27 de julio de 2015

El Marx del que nadie habla

Por Fernando Díaz Villanueva


Karl Marx, rebautizado Carlos en España por no se sabe bien qué razones, se pasó la vida pidiendo dinero prestado para no devolverlo jamás. Fue el arquetipo elevado al cubo de lo que él denunciaba: un vago, un caradura, un ser irascible, egoísta y desalmado que vivió, literalmente, a costa de los que le rodearon durante sus 64 años de vida.

Tras el célebre retrato que John Mayall le hizo en Londres allá por 1875, algo se atisba: muestra un hombre con barba muy poblada pero anárquica, medio negra medio cana, que sube por los lados de la cara, tapando las orejas, hasta llegar al pelo, con el que se funde en un amasijo greñoso y descuidado. Aunque lleva una levita limpia bajo la que esconde la mano, el retratado no parece un sabio, sino un mendigo al que algún alma caritativa, por alguna razón difícil de explicar, ha decidido inmortalizar.

sábado, 16 de mayo de 2015

Stalingrado, 1942 (microrrelato)

Por Karlos Dearma


Fragmento del diario de un soldado encontrado en el frente de batalla del Volga, nadie sabe si sobrevivió…
“La morfina escasea, como casi todo en la ciudad, tuve la suerte de recibir una de las últimas dosis (el dolor era insoportable). Nuestra red de abastecimientos trabaja al máximo, aun así no es suficiente: Muchos de nuestros barcos fueron hundidos por los nazis. Había que arreglárselas como sea, aprendí a robar y no siento vergüenza de admitirlo: A los comisarios políticos quizás no les importe un campesino de los Urales como yo, ni la manera en que intento mantenerme con vida, mucho menos a los burócratas de Moscú. En fin, mis heridas me alejaron de la batalla por ahora.

Desperté de mi sueño pues los aullidos de las bombas no me dejaban dormir. El cañoneo es incesante y los ruidos de la batalla lejanos o así lo parecen. Puede que los efectos de la morfina me lo figuren así. En ese estado hipnótico mi mente no paraba de pensar y me di cuenta de que... no había escrito a mi madre en dos semanas. Por lo menos para tranquilizarla y contarle que aún estoy vivo. ¿Saldremos algún día de este agujero?

Tal vez los alemanes tomen la ciudad y acaben con todos nosotros.”

sábado, 25 de abril de 2015

Recuerdos de viaje y de guerra

Por Florencio del Mármol

Batalla de Tacna (1880)

Amaneció el memorable día 26. El ejército aliado preparaba su rancho  para el desayuno cuando a eso de las 9 a.m. se presentan a su vista sus avanzadas y algunos cuerpos que no habían llegado al campamento de regreso de la marcha de la noche anterior, peleando en retirada con las descubiertas del enemigo cuyas negras y compactas masas aparecieron enseguida cubriendo todo nuestro frente. Acto continuo se rompió, por ambas partes, el fuego de cañón que duró como dos horas pero interrumpido por intervalos varias veces. Al eco de sus detonaciones, Tacna fue puesta otra vez en alarma y la bronca campana de San Ramón empezó a pregonar vivamente el peligro.

Así como el 22, dejé también ahora la cama e hice lo posible por conseguir una cabalgadura, diligencias que en el primer momento fueron infructuosas. Había resuelto esta vez no dirigirme al campamento sino cuando el fuego del cañón se sintiese acompañado por el de la infantería. Este momento no se hizo esperar. Como a las 11 a.m.  estaba vestido y recostado en mi cama cuando fui llamado por el ecónomo para hacerme advertir un ruido que no sabía si era producido por un carro al galope, sobre el empedrado de una lejana calle, o si realmente sería el fuego de la infantería.

miércoles, 22 de abril de 2015

Asesinato de Leoncio Prado

Por Amadeo Gómez Marmanilla


En Huamachuco, como en todos los encuentros de la Guerra del Pacífico (1879-1883) los chilenos tenían el mandato de exterminar a los prisioneros y heridos. Ningún peruano debía quedar vivo en el campo de batalla. Inmolar, matar, aniquilar, ejecutar, era la orden que los invasores cumplieron in situ. Ni soldados ni oficiales se salvaron.

Respecto al coronel Leoncio Prado Gutiérrez, el militar más completo de la Guerra del Pacífico, el teniente Abelardo Manuel Gamarra Rondó, combatiente en la batalla de Huamachuco, asegura que el héroe peruano fue ejecutado a balazos cuando los chilenos lo encontraron herido y recostado sobre un pellejo de carnero (“La Batalla de Huamachuco y sus Desastres”, Lima, 1886).

jueves, 16 de abril de 2015

La quiebra final de una fría máquina de matar, el Ché

Por Alberto Méndez Castelló

Félix Rodríguez Mendigutía asegura que el Che Guevara "... se puso blanco. Blanco, blanco como un papel. Yo nunca he visto a una persona perder la expresión de la cara como la perdió él", indicó.

“El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”, en estos términos se expresó el Che Guevara en un mensaje enviado a comunistas de África, Asia y América, dígame… ¿Qué vio en los ojos del Che Guevara antes de morir?

“Amargura. Derrota. Era un hombre que se sentía amargado y obviamente traicionado”.

A mi lado tengo a Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, el agente de la CIA que condujo la captura del Che Guevara, el último cubano que lo vio vivo.

Félix me cuenta que ahora comparte una efusiva amistad con Dariel Alarcón Ramírez, Benigno en la guerrilla del Che en Bolivia, uno de los tres cubanos sobrevivientes de aquella aventura, de quienes al recibirlos en Cuba, el mismo Fidel Castro dijo: “están vivos porque fueron valientes y agresivos”, según narra el libro Pombo, un hombre de la guerrilla del Che.

lunes, 23 de febrero de 2015

Venezuela es una vergüenza

Por Dante Bobadilla Ramírez 


Lo que ocurre en Venezuela en estos días y desde hace una década y media es simplemente una vergüenza. No hay otra manera de calificarlo. Es una vergüenza en muchos sentidos y no solo para América Latina sino hasta para la humanidad en pleno, pues se trata una vez más de la claudicación de la razón, la exaltación del delirio, el triunfo de la prepotencia, la majadería del totalitarismo con toda su arrogancia, cinismo y estupidez. Y además de todo eso, Venezuela es hoy, como lo fue Cuba en el siglo pasado, el empeño más burdo de cierta intelectualidad para justificar el caos y la sinrazón en aras de un ideal utópico que agoniza en el desastre más patético. 

Podemos señalar las razones puntuales por las que Venezuela es una vergüenza. Lo es en primer lugar porque se trata de otro régimen de oprobio que, desde sus orígenes con Hugo Chávez, se fundó exclusivamente en la prepotencia personal y totalitaria de un clásico personaje mesiánico y delirante. El régimen de Hugo Chávez no fue más que simple voluntarismo autoritario y narcisista de un típico líder todopoderoso, uno de esos típicos dictadorzuelos latinoamericanos y caribeños tantas veces retratados por la literatura latinoamericana, y de los que vanamente pensamos que nos habíamos librado ya y que eran cosa del pasado. Pero no. Latinoamérica y el Caribe son tierras fértiles para el surgimiento de esta clase de líderes de pacotilla que a base de retórica encendida, posturas retadoras y con la misma lógica barata de luchar contra los tradicionales fantasmas señalados por la charlatanería de la izquierda, son capaces de llevar a todo un pueblo a la debacle. Realmente nos avergüenza que Latinoamérica no haya superado esa trágica costumbre de caer en los embustes de un titiritero.

sábado, 10 de enero de 2015

Yo no soy Charlie Hebdo

Por David Brooks

 
A los periodistas de Charlie Hebdo se les aclama ahora justamente como mártires de la libertad de expresión, pero seamos francos: si hubiesen intentado publicar su periódico satírico en cualquier campus universitario estadounidense durante las dos últimas décadas, no habría durado ni treinta segundos. Los grupos de estudiantes y docentes los habrían acusado de incitación al odio. La Administración les habría retirado toda financiación y habría ordenado su cierre.

La reacción pública al atentado en París ha puesto de manifiesto que hay mucha gente que se apresura a idolatrar a quienes arremeten contra las opiniones de los terroristas islámicos en Francia, pero que es mucho menos tolerante con quienes arremeten contra sus propias opiniones en su país.

Fíjense si no en todas las personas que han reaccionado de manera exagerada a las microagresiones en los campus. La Universidad de Illinois despidió a un catedrático que explicaba la postura de la Iglesia católica respecto a la homosexualidad. La Universidad de Kansas expulsó a un catedrático por arremeter en Twitter contra la Asociación Nacional del Rifle. La Universidad de Vanderbilt retiró el reconocimiento a un grupo cristiano que insistía en que estuviese dirigida por cristianos.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Las exitosas mentiras de la izquierda peruana


Por Juan Carlos Vásquez Peña


La izquierda es maestra manipulando el lenguaje. Es algo sabido pero normalmente minimizado, lo cual resulta preocupante pues puede cambiar algo negativo en positivo, convertir una derrota en “triunfo moral” y transformar el sentido común en políticamente incorrecto. A continuación un pequeño listado de las mentiras más exitosas que la izquierda:

1. El Conflicto Armado Interno

Así llamó la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) a la insanía terrorista de un grupo de enajenados de izquierda que adoptó la violencia como método político matando campesinos pobres, explotando coches bomba, destruyendo infraestructura para conquistar el poder. No han faltado los ultracorrectos que no solo le dicen así, sino que encima califican la situación de “guerra civil”, que sería como decir que EEUU sufrió un ataque el 11 de Setiembre de 2001 que es parte de una “guerra civil”. La frase ha sido objetada y actualmente está desacreditada, pero nunca falta el periodista, político o despistado catedrático que la usa para darse ínfulas de conocedor.

jueves, 23 de octubre de 2014

Comunistas, terror y terrorismo

Por Gonzalo Rojas


Es tan evidente la connivencia entre los comunistas y el terror en los últimos cien años, que no resulta extraño que mucha gente se pregunte: ¿es un comunista siempre un terrorista?
No, no siempre.
Pero, a continuación, surge una segunda interrogante: ¿es un comunista siempre un potencial terrorista?
Sí, siempre.

No nos confundimos los historiadores en este tema, porque para negar lo anterior habría que haber vivido en el siglo XVII... o ser comunista. Son las únicas dos opciones desde las que se puede argumentar en contra: desde el anacronismo y desde la mentira.

Los comunistas llevan más de cien años promoviendo el terror porque estiman que así ponen a los burgueses ante su propia realidad: o aceptan que son unos miserables explotadores que merecen morir o, si se niegan a esa realidad, por eso mismo, merecen morir. Dos opciones, pero solo una salida. El terror, desde Marx a Lenin, de Lenin a Stalin, de Stalin a Corvalán, de Corvalán a la Gladys, de la Gladys a Teillier, es una sola cosa: el legítimo instrumento de purificación de los explotadores.

viernes, 17 de octubre de 2014

¿De dónde procede el recelo histórico contra los judíos?

Por César Cervera


El carácter monoteísta de la religión judía granjeó a su población la enemistad de muchos pueblos de la Antigüedad. Era, en esencia, el miedo a lo distinto en un mundo poblado por religiones politeístas. La aparición del Cristianismo, que también cree en un solo dios, significó un punto de inflexión para los hebreos, pero a peor. La Iglesia presentó a los judíos como los responsables de asesinar al verdadero Mesías y los usaron como cabezas de turcos de todos los males durante la Edad Media. Esta disposición histórica fue recuperada con la eclosión del nacionalismo en el siglo XIX y llevada a su máxima expresión por el Régimen Nazi.

«Los judíos han elevado su odio a la humanidad al nivel de una tradición», escribió el griego Diodoro Sículo en su «Biblioteca histórica» del siglo I antes de Cristo. La agresiva respuesta de los israelitas («Hijos de Israel») al proceso de helenización iniciado en tiempos de Alejandro Magno les ganó el prejuicio de pueblo «ultranacionalista». En el año 168 antes de Cristo, Antíoco IV de Siria, de la dinastía Seléucida, (descendiente de uno de los generales de Alejandro Magno) asaltó Jerusalén e impuso el culto a Zeus entre la población. Esta medida levantó una revuelta dirigida por el clan de los Macabeos, que se mostraron muy violentos con los enemigos capturados. Desde entonces, se encendió el recelo contra los judíos por todas las regiones de influencia griega.

sábado, 4 de octubre de 2014

Una mirada a las campañas

Por Alfonso Baella Herrera

 
Llega a su fin una de las campañas más interesantes en la historia de la política peruana. Deja algunas lecciones para el ganador, pero muchas más a partir de los 12 perdedores.

Castañeda entendió el tablero político que se le presentó. Dos han sido los eventos fundamentales. El primero fue el lanzamiento de Villarán al ruedo, que sin lograr polarizar hizo algo realmente extraordinario para él: lo convirtió en el receptor del 70% del antivoto de la alcaldesa. Ella dirigió hacia él su campaña y lo solidificó. El segundo fue la resolución que lo pretendió sacar de la carrera. Luego se pueden considerar el gesto marchando hacia el JNE, los videos caseros en su Facebook, la administración de su silencio y los spots que recuerdan sus obras.

lunes, 11 de agosto de 2014

La literatura argentina en el BOLETÍN TITIKAKA (Perú, 1927-1929)

Por Carlos García (Hamburg)


Una de las más curiosas publicaciones tempranas de Borges en el extranjero, es la aparición de su breve texto “Leyenda policial” en Boletín Titi­kaka 9, Puno (Perú), mayo de 1927, 41-42.[1]

El texto había aparecido originalmente en el periódico Martín Fierro 38, Buenos Aires, 26 de febrero de 1927, con una dedicatoria a Sergio Pi­ñero, que el Boletín no reprodujo.

¿Qué relación habría tenido Borges por esas fechas con Puno? 

Probablemente nin­guna, a pesar de que en Buenos Aires mantenía trato, aunque conflictivo, con el pe­ruano Alberto Hi­dal­go (radicado en la ciudad desde 1919) y con algunos poetas que pasaban por la capital argentina, como Mario Chabes en 1926.[2]

Nada habla en favor de que Borges remitiera personalmente ese texto al Boletín Titikaka.

Por el contrario, un indicio permite conjeturar cómo se dieron las cosas:

lunes, 21 de julio de 2014

Juan Ramón Jiménez, Norah y Elena (1923)

Por Carlos García (Hamburg)


La edición llevada a cabo por Alfonso Alegre Heitz­mann del Epis­tolario II, 1916-1936 de Juan Ramón,[1] nos depara un pe­queño enigma, que creo poder desvelar.

El editor nos dice (pág. 289, nota 77):

He encontrado en la Sala Zenobia y Juan Ramón Jiménez tres “cartitas” fir­madas por Norah y Elena dos de ellas y por Helena y Norah la tercera (ellas mismas alternan las grafías Helena / Elena). Ninguna va fechada ni indica los apellidos de las corresponsales, pero sí la procedencia: Buenos Aires.

La primera respuesta de Jiménez es del 25 de marzo de 1923: es decir que la misiva de las ignotas corresponsales debe de haber sido en­viada, a más tardar, a comienzos de marzo.

La carta siguiente de Juan Ramón es del 15 de septiembre de 1923, en respuesta a una carta escrita por ambas, pero con letra de Helena. 

miércoles, 9 de julio de 2014

Borges y Vicente Huidobro (1922). Un pequeño enigma descifrado

Carlos García (Hamburg)


La relación entre el joven Borges y el poeta creacionista chileno Vicente Hui­dobro merece un ensayo de conjunto, que abarque desde 1919-1920 hasta fines de los años 40. 

Planeo escribir ese ensayo en otra opor­tu­nidad; en esta ocasión sólo deseo aclarar un punto menor, pero que ha ocupa­do mi curiosidad des­de hace unos años.

En carta a Jacobo Sureda, del 25 de julio de 1922, Borges dice:[1]
En Ultra he sabido que me publicaron un artículo mío con­tra Huido­bro, mas no he recibido aún el número.
El primero en dar a conocer esa carta, el investigador peruano radicado en Mallorca, Carlos Meneses, anota:[2]
Apareció en uno de los últimos números de Ultra.
Por la época en que Meneses escribía, no se disponía aún de la reedi­ción facsimilar de Ultra (que apareció en 1993); hojéandola hoy, se puede comprobar que el ar­tí­culo de Borges no figura allí. 

miércoles, 2 de julio de 2014

“Más alla de la muerte”: Reseña de VOCES, por Davina Pazos (Madrid, 2014)

Carlos García (Hamburg)


En presentación por demás sobria (tapa negra, letras blancas), llega a mis manos el volumen 418 de la colección Baños del Carmen, de Ediciones Vitruvio, serie en la que ya figuran poemarios de Neruda, Whitman, García Lorca, Rilke, Cernuda, Miguel Hernández y otros autores de merecido renombre.

Es un volumen delgado, de unas 60 páginas, pero denso como pocos que conozca. El poemario de Davina Pazos (su tercero, hasta donde alcanzo a ver), es una cosa seria, medulada. Davina Pazos es obviamente poeta, con todas las letras y en mayúscula. Veamos por qué.

La autora adopta en su enorme librito una perspectiva inusual: la voz poética pertenece consistentemente a un hombre. Para colmo, a un hombre ya muerto. Muerto y enamorado.

Sólo por este arrojo, por esta valiente decisión debería premiarse a Pazos. Pero hay más. Esa voz del muerto habla a la mujer que quiso en vida y aún quiere desde la muerte. ¡Y cómo! 

sábado, 7 de junio de 2014

Reseña de: Ivonne Bordelois: Un triángulo crucial. Borges, Güiraldes y Lugones. Buenos Aires: Eudeba, 1999.[ 1 ]

Por Carlos García (Hamburg)


La Dra. Ivonne Bordelois, cuya gama de intereses incluye autores tan dis­pa­­res como Ricardo Güiraldes y Alejandra Pizarnik, propone con el volumen aquí comentado un interesante es­tu­dio de las complejas rela­ciones entre Borges, Güiraldes y Lu­­gones. 

An­ti­ci­pos de las tesis básicas refrendadas en el libro aparecieron en Cua­­­dernos His­­­pa­no­­ame­­ri­canos 585 (Madrid, 1999) y en La Na­­ción (Buenos Aires, 25 de abril de 1999).[2]
 
El tema del libro está bien elegido, ya que se cifra en ese triángulo una tras­cendente época de la lite­ra­tura argentina. Se notaba ya, por lo de­más, la falta de un estudio meduloso acerca de las cam­biantes rela­cio­nes entre Borges y Güiraldes, y la con­tra­dic­to­ria ac­ti­tud de Bor­ges ante Lu­go­nes no había llamado menos la aten­ción.

El trabajo, cuya materia fuese objeto de un Se­mi­na­rio de Doctorado en la Universidad de Buenos Aires, pre­senta una plausible y amena reconstrucción de épo­ca, escan­di­da en tres partes: la primera estu­dia la relación entre Güi­raldes y Borges; la segunda, la consa­gra­ción de Güiraldes y el silen­cia­­miento de Borges por parte de Lugo­nes; la úl­tima, la “cano­ni­za­ción” póstuma de Lu­­go­nes por Borges y el giro que éste daría en des­­me­­dro de Güi­raldes. 

Simplifico aquí el es­que­ma con que Bordelois reconstruye la com­pli­cada rela­ción entre los tres au­to­res:

martes, 25 de febrero de 2014

Hawthorne: la letra del pasado



Uno de los antepasados de Nathaniel Hawthorne se contó entre los fundadores de Nueva Inglaterra: con la Biblia en una mano y la espada en la otra se dio a la persecusión de los réprobos. Las ululantes mesnadas del fanatismo arrojaron sobre su familia la turbia sombra de la intransigencia y el arrepentimiento. Hawthorne pasó su vida de escritor conjurando y expiando a través de sus narraciones las heridas heredadas. El mal como un tatuaje hereditario, la mancuerna del pecado y el origen estremecen sus páginas. No sin resignación Hawthorne confiesa que una ocupación como la suya -la de escritor de cuentos y novelas- de seguro sería vista con desdén y condescendencia, si no es con franca reprobación, por sus antepasados puritanos. Lo contrario no es menos cierto. Le repugnan los inquisidores, los jueces perseguidores de réprobos no le despiertan simpatía aunque sea capaz de apiadarse de ellos y describirlos con destreza. 

Nadie puede negar que la suya sea una literatura que se alimenta de alegorías. Aunque no se puede ocultar su propensión a rematar sus cuentos con moralejas, es enemigo de las explicaciones positivas, poco convincentes, descubre en la virtud más secretos de los que se puede suponer. Nathaniel Hawthorne suele fatigar la relación paradójica entre el ser y la apariencia. Los engaños se manifiestan en primer lugar como apariencia. Por ejemplo, en la riqueza descubrimos una forma onerosa de la miseria, las utopías hacen crecer su raíz en la tierra húmeda de la cárcel y el cementerio, la modernidad se transforma a su vez en una superstición y el adulterio no es más que una peligrosa consecuencia del amor, su consagración por así decirlo. Así, aunque viva rodeado de los cuidados de su familia, un hombre es un paria, un proscrito de la comunidad de los afectos cuando, así sólo sea por un instante, pierde el ritmo de los usos y se le escapa, con las costumbres, el conocimiento de su lugar en el mundo.

jueves, 6 de febrero de 2014

Lima en 1879 (1)



Al iniciarse la guerra [del Pacífico], Lima sobrepasaba apenas los cien mil habitantes. Según el testimonio de Ernest W. Middendorf en su obra "El Perú", en 1876 los pobladores eran 100,156, divididos en blancos, indios, negros, mestizos y chinos, destacando por su mayor volumen los primeros (2); se incluían en la raza blanca a 2,381 italianos, 957 franceses, 539 españoles, 320 alemanes, 362 ingleses, 213 norteamericanos, 84 austriacos, 60 portugueses y 48 de otras nacionalidades. Es de suponer que esta población con residencia en la capital en 1876 no había variado ostensiblemente al declararse la guerra pocos años después.

En el momento mismo de la contienda la población del Perú era de 2'720,000, de acuerdo a la información recogida en el "Directorio de Lima" que en la misma época editaron Enrique Elmore y R. L. Holtig, mientras Chile tenía 2'319,266 habitantes y Bolivia 1'987,352.

La capital, que con tanto sacrificio fue defendida en las trágicas jornadas de San Juan y Miraflores, poseía un ritmo de vida que por su adelanto y progreso le daba cierta prestancia en esta parte del continente americano.

Para tener una idea aproximada del movimiento económico de Lima es pertinente señalar que operaban en la ciudad ocho entidades bancarias: el Banco de Crédito Hipotecario, situado en el jirón Callao Nº. 54, en cuyo directorio figuraban personas de tanto relieve como Sebastián Lorente, Manuel María Gálvez, Enrique Witt y Pedro Correa y Santiago; el Banco Garantizador, en Huallaga 125, con Aurelio Denegri en la dirección; el Banco de Londres, Méjico y Sud América, que tenía en la gerencia a Edmundo Jansen y estaba ubicado en Carabaya Nº. 127; el Banco Mercantil, sito en el jirón de la Unión 216, cuyo gerente fue H. R. F. Jamenson; el Banco Nacional del Perú, cuyo directorio estaba presidido  por Dionisio Derteano y quedaba en Lampa Nº. 99; el Banco del Perú, organismo conducido por Manuel Candamo, en Huallaga 148; el Banco de la Providencia, también, como el Garantizador, con Aurelio Denegri en el directorio: su local estaba en Unión 146; y, finalmente, el Banco Territorial Hipotecario, establecido en el jirón Callao Nº. 84; su director era José Manuel Cantuarias.

martes, 28 de enero de 2014

Cuaderno de notas, VI

 Carlos García (Hamburg) / [carlos.garcia-hh@t-online.de]


Una incómoda teoría

La refutabilidad de una hipótesis certifica su condición de cien­tífica. Desde un punto de vista estético, sin embargo, con­sidero superior aquella imparcial hi­pó­te­sis que no consiente ni prueba ni refutación, y cuyo mejor atributo es la in­si­dia o la inutilidad.

En el decurso de su inimitable evolución, el universo produjo una serie de ex­pli­ca­ciones más o menos atrevidas acerca de su origen. Una de ellas, la bulli­cio­sa teoría del "Big-Bang", pro­pone que el universo se encuen­tra desde su im­pre­senciado naci­miento en permanente expansión. 

Poco importa ahora cuál variante de esa aturdidora noción es más plausible o menos desorientadora: si la que atribuye a ese des­man­dado proceso reversibi­lidad, o la que, alérgica a las si­metrías o a las vanas repeticiones, la niega. De un modo u otro, y por un mo­mento de inimaginable duración, cada punto del cielo se aleja de to­dos los demás a progresiva velocidad. (Des­deño recalcar que hay aquí una paradoja espeluznante: el uni­verso, infinito desde el prin­cipio, crece sin dejar de serlo).

viernes, 24 de enero de 2014

Cuaderno de notas, V

Carlos García (Hamburg) [carlos.garcia-hh@t-online.de]


Platón y los poetas

Si es cierto, como reza un antiguo dicho, que todos los hombres son seguidores de Platón o de Aristóteles, yo me inscribo sin titubeos en la descendencia del segundo, pero no sin protestar que nada nos obliga a tomar partido en esa dicotomía proba­ble­mente falsa.

Menciono mi preferencia personal, sin embargo, para que se mida el alcance del descubrimiento del cual daré cuenta en esta glosa.


Al tratar sobre las relaciones entre Platón y la literatura, es insoslayable echar una mirada al comienzo del libro X de La República. Según las interpretaciones al uso, Platón nos aconseja allí la exclusión de la poesía (y de la literatura) de la ciudad ideal.

martes, 21 de enero de 2014

Cuaderno de notas, IV

Carlos García (Hamburg) [carlos.garcia-hh@t-online.de]


Dos Monumentos y una lección de arte

Anoto algunos pensamientos que suelen invadirme al pasar por un ensemble de dos monumentos, construidos a lo largo de medio siglo, en las inmediaciones de la esta­ción de ferrocarril de Damm­tor (en Hamburg), con motivo de la guerra.

(Digo “la gue­rra”, porque cualquier guerra es siempre todas las guerras: la sangre, los inútiles heroísmos, las justas cobardías, los saqueos y violaciones, las tortu­ras: siempre la misma brutalidad, la misma falta de imagi­nación, que exije de cada época que sea tan cruel como lo permita la téc­nica de turno.)

El lector debe representarse el más antiguo de los monumentos como un cubo gris. Las pa­redes ostentan un friso con soldados mar­chan­do sin pau­sa alrede­dor del mo­nu­­mento, como burros alrededor de la no­ria. Una escri­tura fraguada en caracteres no­to­riamente ale­manes or­dena: “Viva Alemania, aunque muramos”.

Dos peticiones de principio asaltan al lector ante ese dictum: la primera apa­rece co­mo la ineluctable con­clusión de un silogismo, pero se nos han es­ca­moteado las pre­misas que pu­die­ran refrendarlo. La segunda da por sentado que Alemania debe vivir, y decide en vez nuestra nues­tro coraje y nuestro acuerdo. Presumo que no todos los que murie­ron (y quizás morirán) por Alemania fueron debida­mente con­sul­tados acer­ca de su opinión al respecto. Más de uno, arriesgo, habría cam­biado gus­toso el orden del breve dis­cur­so.

miércoles, 15 de enero de 2014

Cuaderno de notas, III

Carlos García (Hamburg) [carlos.garcia-hh@t-online.de]


In Memoriam (2): BoletínRAMÓN

El panegírico no pertenece a la corta lista de mis géneros preferidos. Es algo subal­terno, un mero alarde de retórica. Sin embargo, hay cosas que merecen ser dichas, que deben ser di­chas.

Una de ellas es el elogio incondicional del entretanto fenecido BoletínRAMÓN, de­dicado al estudio de la vida y la obra de Ramón Gómez de la Serna.

El Boletín fue fundado en el año 2000 en Madrid por el generoso e incansable Juan Carlos Albert. Para escarnio y bochorno de las instituciones culturales y del mundillo universitario español e hispanoamericano, debe decirse que el Boletín fue no sólo inventado, diseñado y com­puesto por Albert, sino que éste fue además su único me­cenas, quien corrió a lo largo de toda su asombrosamente larga historia con los gastos, en un gesto quijotesco sin parangón en nuestra desdichada época (sin pa­ran­­gón, porque Albert no es millonario, sino un hombre apasionado, pero que debe trabajar para vivir, como cualquiera de nosotros).

El Boletín comenzó siendo apenas un racimo de 8 páginas en septiembre del 2000. Muy pronto creció hasta convertirse en un librito de entre 64 y 84 páginas, siempre con ilus­traciones, a menudo en color, distribuido gratuita­mente en papel y también electróni­camente, a través de la página web instaurada en el éter por Juan Carlos Albert: [www.ramongomezdelaserna.net]. 

lunes, 13 de enero de 2014

Cuaderno de notas, II

Carlos García (Hamburg) [carlos.garcia-hh@t-online.de]


¿Flamenco, tango?

En un texto polémico de 1927, su aporte al conflicto cultural con España surgido en relación con la cuestión del “Meridiano inte­lectual de Hispanoamérica”, decía Borges (Textos recobrados, I, 1997, 303): “Madrid no nos entiende. Una ciudad cuyas or­questas no pueden intentar un tango sin desal­marlo...”.

En los últimos años ha habido, lamentablemente, algunas ocasiones de comprobar la actualidad de ese drástico pero veraz aserto. 

Basten como muestra dos ejemplos: Diego el Cigala: Cigala y Tango (2010); Rodolfo Mederos / Miguel Poveda: Diálogos (2013).

De aquí en más me ocuparé por economía de espacio principalmente del segundo, si bien habría también mucho para decir acerca del primero (poco bueno).

La orquesta en cuestión no es de Madrid, sino quizás de Buenos Aires. El cantante tampoco es de Madrid, sino de Barcelona. Sin embargo, ambos cumplen pun­tual­mente el veredicto de Borges. Duele tener que decirlo, porque se trata, en principio, de dos maes­tros en sus respectivos campos. 

(Huelga mencionar aquí, por lo demás, mi aprecio por Madrid como ciudad, en la que tengo excelentes amigos.)

sábado, 11 de enero de 2014

Cuaderno de notas, I


Carlos García (Hamburg) [carlos.garcia-hh@t-online.de]


In Memoriam (1): Nigel Dennis (1949-2013)

Me entero por casualidad y con mucho retraso de la muerte del bonhomme de lettres Nigel Dennis. Sor­presa y dolor. Ignoraba que hubiera estado enfermo. 

El Hispanismo internacional ha perdido así a uno de sus mejores hom­bres. Pero aparte de ser un in­vestigador de fuste, un estudioso trabajador y concienzudo, Nigel Dennis era, hasta donde alcanzo a ver, una per­sona encantadora, de muy fino trato y elegantes maneras, siempre cordialmente dispuesto a prestar su colaboración. Po­seía largamente varias cualidades británicas: cortesía, humor, ironía, dominio del under­state­ment

Nos conocimos personalmente en Madrid, en 2007, en ocasión de las “Primeras Jor­nadas Internacionales Ramón Gómez de la Serna” organizadas por el BoletínRA­MÓN en el “Centro de Arte Moderno”, en cuyo marco tanto él como yo leí­mos po­nen­cias.

Hasta ese momento, sólo me era conocido de oídas y por haber leído desde fines de los 90 alguno de sus libros. Sabía ya, pues, de su merecida fama como especialista en José Bergamín, Giménez Caballero, Gómez de la Serna y muchos otros temas y autores. Como novato que yo era, me resultó un agradable e inesperado espalda­razo que se me acer­cara para estrechar mi mano y felicitarme por mis trabajos.

martes, 7 de enero de 2014

César Vallejo y Julio J. Casal

Carlos García (Hamburg) / carlos.garcia-hh@t-online.de


En dos ocasiones escribí ya en esta página acerca del poeta, diplo­mático y editor uruguayo Julio J. Casal:
En la primera, mi colega y amiga Pilar García-Sedas (Barcelona) y yo anunciábamos la inminente aparición de nuestro libro Julio J. Casal (1889-1954). Alfarero y poeta entre dos orillas – entre tanto publicado en Montevideo por la Biblioteca Nacional (2013).
En la segunda, estudié someramente la relación entre Casal y el peruano José Carlos Mariátegui, en base a las cartas intercam­bia­das entre ambos en 1929.[1]
Me ocuparé en esta entrega de la relación entre Casal y César Vallejo (1892-1938), poetas tan disímiles en sus in­ten­ciones y en sus logros.
No haré aquí una reseña de la vida y la obra del poeta peruano. Baste decir que su poesía es una de las más acabadas expresiones de la literatura de vanguardia en castellano.
Me concentraré, ape­nas, en un capítulo lateral de su vida: su relación con la revista Alfar, que Casal daba a luz en La Coruña.
Como no hemos logrado acceder a cartas de Vallejo, sólo puedo tratar el asunto por reflejo e hilando fino en base a algunos pocos datos.
El comercio entre Vallejo y la revista Alfar o su director está ligado a la poesía, pero también, curiosa­men­te, a la pintura.
Ignoro cómo, cuándo y dónde se conocieron o contactaron Casal y Vallejo por primera vez.